El Valle de Villaverde es un municipio eminentemente rural, donde sus habitantes se dedican mayoritariamente a la ganadería y agricultura, por lo que es frecuente verles realizar las tareas propias del caserío de forma tradicional, lo que nos traslada a tiempos que creíamos pasados. De la misma manera, su extraordinario entorno rural natural invita al visitante a descubrir sus paisajes siguiendo los numerosos senderos que lo recorren.

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La ganadería y la agricultura es su principal fuente de ingresos, siendo el ganado de leche el que se explota mayoritariamente. El porcentaje de la población activa que se emplea en los sectores secundario y terciario es muy bajo, casi insignificante, si se compara con su principal sustento.

villaverde2Valle de Villaverde es un municipio con una especial idiosincrasia, ya que se encuentra situado al este de la región de Cantabria, a la que pertenece, pero fuera de sus límites territoriales, es decir, se trata de un enclave cántabro en la provincia de Vizcaya. Cuenta con una extensión de 20 kilómetros cuadrados en la que habita una población cercana a los 400 habitantes que se distribuyen en pequeños barrios: La Altura, El Campo, La Capitana, Los Hoyos, La Iglesia, Laiseca, Mollinedo, Palacio, Villanueva y La Matanza, siendo éste el más importante.

Se trata de un municipio que por su carácter de enclave se encuentra entre dos puntos geográficos marcados por un floreciente turismo de naturaleza o agroturismo, como son la zona de las Encartaciones de Vizcaya y la comarca del Asón-Agüera.

Las playas de Oriñon, Islares y Sonabia se encuentran situadas apenas a 20 minutos de distancia.

Fiestas y tradiciones

Feria de la Hoya (último Domingo de Julio)

Exposición y venta de productos agroalimentarios, artesanía de las comarcas de Encartaciones y Asón – Agüera y exhibición de ganado local y perro villano. Elaboración de carbón vegetal mediante el tradicional método de la hoya.

Además de una tradición representa una forma de vida muy arraigada de Valle de Villaverde durante décadas. El carbón vegetal se obtiene mediante la combustión incompleta de la madera en carboneras que se construían en los montes, donde los carboneros pasaban largas temporadas. Se empleaba para la elaboración del carbón madera de castaño, encina, roble y sobretodo bortos, arbusto que alcanzaban los dos o tres metros de altura.

La forma más primitiva de elaborar el carbón era mediante hoyas donde se le cargaba la leña y se le sometía a una combustión lenta. Las hoyas se construían amontonando la leña verticalmente, por capas, alrededor de varias estacas centrales que hacían de chimenea, formando una especie de cono. Todo el conjunto se recubría con tierra. Se prendía con algunas ramas la chimenea, hasta que el fuego se propagaba a los troncos próximos. Entonces se tapaba la chimenea y se iban abriendo algunos orificios laterales para la entrada del aire, tapándolos y abriendo otros para que la combustión fuera extendiéndose a las sucesivas capas de leña. Una vez terminada la combustión, se tapaban todas las aberturas y se dejaba extinguir el fuego.

Valle de Villaverde se encuentra fuera de los límites regionales. Se trata de un enclave cántabro dentro de la provincia de Vizcaya, que se pobló a lo largo de la Edad Media.

En estas tierras tuvo lugar una importante batalla, en el verano de 1875, entre los partidarios de Carlos VII y los liberales. En ella se significó el trasmerano general carlista Fulgencio Carasa y Naveda, a quien Carlos VII otorgó el título de conde de Villaverde de Trucíos por su victoria.

A nivel artístico, en este municipio se encuentra la casona de El Manzanal (siglos XVII-XVIII), de estilo barroco-montañés, al igual que el Rollo de planta circular en sillería. Ambos se alzan en La Matanza. En la localidad de Palacio se hallan otras significativas casonas de la misma época.



Ampuero, Arredondo, Guriezo, Limpias, Ramales de la Victoria, Rasines, Ruesga, Soba.