Santuario de La Bien Aparecida Ampuero

La nave está dividida en tres tramos cubiertos por bóvedas de crucería estrellada, con terceletes y combados, de tradición gótica. Tiene crucero y la cabecera es recta. La fachada principal está en el hastial, que presenta pórtico resaltado y puerta en arco de medio punto. Encima de la portada hay una espadaña con pináculos, con tres troneras con arco de medio punto, rematándose por un frontón completo en cuya cúspide hay una cruz.

Lo más importante de la iglesia son los retablos, que constituyen el conjunto de retablos churriguerescos más importante y completo de toda la región. Fueron ejecutados por maestros del taller de Siete Villas. El Mayor fue realizado en 1734 por Raimundo Vélez del Valle.

El retablo de la nave del Evangelio está dedicado a Santa Gertrudis y el de la Epístola a San José. En la calle central del retablo Mayor se encuentra la talla gótica de la Virgen de la Bien Aparecida, sobre peana renacentista, imagen datable en el final del siglo XV o principios del XVI. Su culto se remonta a 1605, cuando, y según la tradición popular, la Virgen se apareció a unos pastorcillos.


Desde la localidad de Ampuero se toma la carretera de Udalla y desde ésta un desvío que conduce directamente hasta el Santuario, el cual, no obstante, está bien señalizado.

La iglesia se construyó en el siglo XVII, finalizándose a comienzos del XVIII. Los retablos son del siglo XVIII.

Santuario de La Bien Aparecida Ampuero

La nave está dividida en tres tramos cubiertos por bóvedas de crucería estrellada, con terceletes y combados, de tradición gótica. Tiene crucero y la cabecera es recta. La fachada principal está en el hastial, que presenta pórtico resaltado y puerta en arco de medio punto. Encima de la portada hay una espadaña con pináculos, con tres troneras con arco de medio punto, rematándose por un frontón completo en cuya cúspide hay una cruz. Lo más importante de la iglesia son los retablos, que constituyen el conjunto de retablos churriguerescos más importante y completo de toda la región. Fueron ejecutados por maestros del taller de Siete Villas. El Mayor fue realizado en 1734 por Raimundo Vélez del Valle. El retablo de la nave del Evangelio está dedicado a Santa Gertrudis y el de la Epístola a San José. En la calle central del retablo Mayor se encuentra la talla gótica de la Virgen de la Bien Aparecida, sobre peana renacentista, imagen datable en el final del siglo XV o principios del XVI. Su culto se remonta a 1605, cuando, y según la tradición popular, la Virgen se apareció a unos pastorcillos.